lunes, 25 de julio de 2011

Fortunas Del Campo

Cierta vez un acaudalado padre de familia llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que este viera cuan pobres eran ciertas personas y comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.
Estuvieron un día y una noche en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir con el viaje, ya de regreso en casa, le pregunto a su hijo:
-¿Que te pareció el viaje?
-¡Muy bonito, papa!
-¿Viste que tan pobre y necesitada puede ser la gente?
-Si.
-¿Y que aprendiste?


-Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de veinticinco metros, ellos un riachuelo sin fin. Nosotros tenemos lamparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta el muro de la casa, el de ellos hasta el horizonte. Especialmente, papa, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tu y mi mama deben trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.
El padre se quedo mudo y el niño agrego:
-Gracias papa, por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser.


"Ser ricos no es tenerlo todo, sino que los pequeños detalles te llenen la vida de alegrías y sobre todo que en el hogar halla amor y comunicación, para muchos ese es el mayor tesoro"

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